Reacciones

Aquello que es sentido es la puerta hacia lo esencial. La situación que me molesta es un regalo que me hago para volver a encontrar la emoción profunda.

No hay nada en el exterior.

Doy gracias por tener la suerte de sentir miedo, de sentirme molesto: vuelvo a lo esencial, vuelvo a casa.


El amor no es la búsqueda de reacciones y de sensaciones. Precisamente, toda búsqueda inhibe al amor, impide encontrarnos con él.

Las reacciones y los sentidos “físicos” nos indican que ya hemos llegado a nuestro destino, no que vamos hacia él. Son el recuerdo de un sendero que nos lleva hacia algo que está más allá de la superficie.

No se trata de negar los senderos, ni tampoco de quedar atrapados en ellos.

Ahora bien, el trayecto, es el destino. No hay un destino tras el trayecto.

A menudo quedamos atrapados por las turbulencias del sendero, rechazando las múltiples sensaciones y asociando el “destino” a un lugar/espacio imaginario que supuestamente sucede tras eso que estamos negando.

No acabamos de llegar a casa, sentimos miedo al reconocernos en ese espacio que tanto anhelamos, así que vivimos en hogares ficticios, deseando siempre volver a nuestro verdadero hogar.

No hay otro destino que lo que acontece, lo que se despliega en este instante.

El amor es lo que hace a la tormenta ser tormenta, y lo que hace al huracán ser huracán.

El amor es la fuerza, el rigor, la voluntad, la virtud de ser lo que somos a cada instante, sin dejar de serlo. Amor también es abrazar el deseo de querer ser otra cosa.

El amor es la PRESENCIA que sostiene la vida que hay dentro de nosotros.

El amor es reconocerte en la perfección de la imperfección, y amarte así sin desear cambiar un ápice de tu ser.

La vida no te pide que seas otra cosa que lo que eres. Hazte un favor, agradécete a cada instante. Esa es tu mayor revelación y revolución.

Agradécete con tus dudas, con tus deseos de cambio, con tu deseo de una vida mejor, de estar en otro lugar, de ser otra persona.

Agradece el odio, el rencor, el miedo, la frustración, la rabia. Agradece todo cuanto se mueve en ti, es el llamado de la vida invitando a sus pasajeros a volver a casa.

El amor es reconocernos en la divinidad que nos hace ser lo que somos, honrándonos en esta obra maestra de la creación.

Lo trascendente es lo que eres, no lo que haces.

Amor eres tú,

Amor soy yo,

Amor somos, y en amor nos encontramos.