Gotas de agua

¿Cómo una gota de agua puede conocerse a sí misma sin separarse del mar, sin secarse?

¿Cuál es el precio a pagar por tal separación?

Queremos agarrar el agua con las manos y se nos resbala constantemente.

No podemos conocer lo que somos, solo podemos conocer lo que no somos.

Esa es la gran trampa de nuestro miedo, creer que sabemos algo de nosotros mismos, del otro, cuando no podemos saber nada.

Esa es nuestra gran frustración e impotencia, querer conocernos y no poder. Ese es el gran dolor de cabeza del ser humano. Querer ser.

Nos separamos, para conocer el dolor de la separación y así volver a encontrarnos. No para vivir condenados a la separación.

Vivimos el dolor de nuestra separación, y ese mismo dolor, nos lleva de regreso a casa.

La vida no va de conocer nada. Va de vivir. De encontrarnos y gozar juntos de bailar el baile de la vida.

Conocer algo es pobre, es reducirlo a una idea. Quedar limitado a lo que creemos saber.

Yo no quiero conocerte. Quiero descubrirte cada día.

Quiero jugar a explorar juntos los infinitos caminos de nuestro ser.

Quiero disfrutar de no saber qué tesoros descubriremos, pero saber que serán maravillosos.

Quiero encontrarme contigo más allá de ti, de mi, de nosotros.