La medida del corazón

No sabemos si es por el amanecer o por el atardecer que el sol y la luna se buscan mutuamente y anhelan encontrarse, pero sabemos, que su amor es tan grande que ninguno de los dos puede dejar de buscar a su amante sagrado.

El amor es la medida de nuestro corazón, un sentimiento que implica fe, fortaleza. Amar es sostener, sostener un sentimiento que va más allá de las múltiples seducciones de la mente, las reacciones del miedo.

El amor es fe, la fe es amor, el amor es saber que aunque no te vea estás conmigo. Saber, que mis ojos no te ven, pero mi corazón te siente siempre junto a mí, se siente siempre junto a ti. Nos sentimos juntos.

El amor es saber que nada ni nadie nos puede separar. El amor es inspiración.

Amar es estar más allá del amor. Es no caer en las trampas del no amor. Es unir amor y no amor, en un solo Amor.

Las personas están demasiado enfocadas en lo que el amor no es, así que rara vez pueden abrazar un sentimiento de amor que implique Amor.

Acostumbradas a dejarse llevar por la seducción, no pueden sostener en sí mismas la fuerza necesaria para observar, escuchar, sentir el canto y balanceo sensual de las sirenas, sin ser atrapadas y cautivadas por su belleza.

El miedo es como un lobo en medio del camino de regreso a casa que nos invita a coger un atajo. Nadie llegó a casa siguiendo sus trampas, ni tampoco rechazandolas, solo agradeciendo sus consejos, siguiendo firmes en su sendero.

El amor no es algo a alcanzar, es algo a vivir. Es algo cuyo sueño de alcance nos hace vivir, sabiendo que nunca podremos alcanzar. Alcanzar el amor, es morir con él.

El amor es el sueño de un sueño. El amor es nunca llegar y a la vez ya estar allí.

El amor es incorporar, sin poseer. Abrazar al otro dentro de nosotros, el amor es unirnos junto a nuestro amante, en la libertad de estar separados.