Abundancia

No pretendo enseñar nada y ningún propósito me guía.

Solo me ocupo de crear las mejores condiciones posibles para que cada huérfano de mi linaje, pueda cumplir su deseo de vida, sin imaginar la trascendencia de lo que estoy haciendo.

Abrazo un espacio donde puedo ser lo que soy, sin compararme con nadie, pudiendo desarrollar todo lo que hay de original en mí.

Abrazo y agradezco cada instante de vida, como ofrenda al regalo del milagro de vivir.

Lo único que me importa es el proceso. Jugar, vivir.

He vivido idealizando todo aquello que me resultaba difícil. Y quitando valor a lo que me resultaba fácil.

Escribir, siempre me resultó fácil y natural. Aunque nunca le di valor.

¿Porque perseguir lo que me cuesta y no lo que me nace de forma natural?

Sentimos tanto miedo a la abundancia, que vivimos en un estado persistente de insuficiencia.

Nos enamoramos de nuestro propio enamoramiento. Nos enamoramos de nuestras propias historias, sin ver que son las mismas que nos hacen sufrir.

Nos enamoramos de nuestro deseo. El mismo que proyectamos sobre la vida.

Por eso, perseguimos aquello que es imposible de obtener. Porque, al miedo le llena de orgullo creer que puede inventar y proyectar historias sobre la vida. Cuando son esas mismas historias las que nos hacen sufrir.

Así, perseguimos sueños y ideales imposibles. Amores imposibles, vidas imposibles.

Así seguimos siendo fieles a los que se fueron, repitiendo historias antiguas, sin dejar ningún espacio a los que vienen y vendrán.

Así, vivimos rechazando todo lo que la vida nos regala, y no nos cuesta nada.

En lugar de dar gracias, vivimos diciendo No, esto no es.

Buscando lo que nos falta para no ver lo que hay, lo único que hacemos es reafirmar una vida de carencia, miseria, desconexión y sufrimiento.

Escucha a tu corazón, en él hallarás el camino, la visión, y la verdad.