Sueños

A veces estamos tan acostumbramos a nuestra vida, que vivimos por repetición, más que por gozo.

Conservamos en formol una vida podrida, que simplemente nos aporta un lugar seguro, pero nos da miedo abrazar esa vida que tanto hemos soñado.

En la antigua vida, ya sabemos lo que es sufrir o si más no, repetir la misma mierda, aunque no nos acabe de decir gran cosa.

La antigua vida reproduce el dicho de “más vale malo conocido, que bueno por conocer”. Así que de repente, cuando llega algo maravilloso a tu vida, tu mente queda en estado de shock, tambaleándose y no acabando de creerse que eso pueda ser real.

Incluso, el mismo miedo boicotea lo nuevo, en un intento de defender lo antiguo, para defenderse de lo que en realidad más quiere.

Así funciona nuestra mente.

Eso es lo que me pasó contigo. Aún hay días en los que me parece increíble que seas real. Pues eres todo cuanto siempre he soñado.

Pero para abrazar el sueño tuve que soltar todo aquello que me impedía abrazarlo.

Para abrazar el futuro, hay que soltar el pasado. El futuro crece en la fértil composta del pasado.

Quizás por eso aparece, porque los sueños tienen el poder de cumplirse.

Gracias a la vida por aparecer.

Cuando el alma quiere experimentar algo, arroja una imagen frente a ella y da un paso hacia ella.

Meister Eckhart