Siempre estamos jugando

Siempre estamos amando, siempre estamos jugando. No podemos no jugar, no podemos no amar.

Esta vida es un juego, vinimos a jugar, pero en medio de la confusión y el engaño se nos olvida el cometido. Disfrutar sin quedar atrapado en el juego.

Somos niños en un mundo de niños, pero a diferencia de los niños de verdad, los que no han perdido la chispa de la vida, las ganas de vivir, nosotros somos niños frustrados.

Constantemente nos encontramos en un parque de juegos y vienen a nosotros personas, niños, que nos proponen diversos juegos.

La vida nos propone diversos juegos y nosotros constantemente decimos que no, que queremos jugar al nuestro, que queremos decidir, imponer las condiciones.

El juego está definido por la emoción de cada instante. Cada emoción es un juego distinto.

Aquellos que niegan la emoción no pueden jugar, porque no tienen elementos creativos para jugar.

La emoción propone el juego. Nosotros decidimos cómo jugarlo.

Amar es jugar, entregarse al cometido de la vida.

Todo el mundo ama, pero lo expresa de diferentes formas.

Podemos amar de muchas maneras cantando, bailando, odiando, cuidando, atendiendo, hiriendo, construyendo, destruyendo, engendrando vida, destruyendola, haciendo el amor o la guerra.

Lo único que nos hace daño es decir que lo que hacemos no es amar. Es separar el amor del no amor. Porque ahí escindimos nuestro ser.

Separamos nuestras aguas.

Amar es nuestra expresión. Por tanto toda expresión es una expresión de nuestro amor.

No te dejo de amar cuando te odio, ni cundo deseo matarte porque me sacas de mis casillas.

Ni te amo más cuando la emoción que siento al verte invade todo mi ser.

No te amo más cuando te abrazo, cuando te beso, cuando nos rozamos.

Siempre nos estamos amando.

El amor no entiende de cantidad o de calidad. El amor es el agua, la sangre que fluye por nuestros corazones y que nos da vida, que da vida a lo que somos.

Nos encontramos para compartir el placer de amar, de jugar. No para destruirlo. No querer jugar es lo que nos causa dolor, rechazando así, nuestra propia esencia.

No podemos hacer nada para dejarnos de amar. Solamente podemos inventarnos excusas para tener un papel protagonista en esta obra de amar.

A mayor peso del papel, mayor dolor.

Jugamos a vivir, jugamos a morir.

Hay tanto que quiero contarte, Hay tanto que quiero saber de ti.

Ya podemos empezar poco a poco
Cuéntame, qué te trae por aquí
No te asustes de decirme la verdad
Eso nunca puede estar así tan mal
Yo también tengo secretos para darte
Y que sepas que ya no me sirven más
Hay tantos caminos por andar
Dime si tu quisieras andar conmigo
Cuéntame si quisieras andar conmigo
Dime si tu quisieras andar conmigo
Cuéntame si quisieras andar conmigo
Estoy ansiosa por soltarlo todo
Desde el principio hasta llegar al día de hoy
Una historia tengo en mi para entregarte
Una historia todavía sin final
Podríamos decirnos cualquier cosa
Incluso darnos para siempre un siempre no
Pero ahora frente a frente, aquí sentados, festejemos que la vida nos cruzó

Hay tantos caminos por andar
Dime si tu quisieras andar conmigo
Cuéntame si quisieras andar conmigo
Dime si tu quisieras andar conmigo
Cuéntame si quisieras andar conmigo

Julieta Venegas. Andar conmigo.