Cargando con muertos

Muchas veces he sentido que me había hecho mayor y que había cosas que nunca iba a volver a poder experimentar.

El pasado no vuelve, poco importa, porque no existe, todo lo que existe es ahora y ahora puedo abrazar la vida.

Lo que me hacía pensar eso es que había emociones pendientes de vivir que me anclaban a unas historias que no cerré y por eso quería volver a ellas, cosa que es imposible.

Era una nostalgia. Querer volver a traer la forma aquí, para recrear la experiencia. Poco importa, porque la forma ya no es la misma.

La emoción sí, y la puedo abrazar ahora, porque la estoy recordando ahora.

Es como si quisiera volver a los amigos y los juegos de la infancia, y meterlos en mi vida de ahora. No puede ser. Ya se fueron. No son los mismos.

Habrá otros juegos, otros compañeros, y otras experiencias.

Es como si hubiera muerto alguien y yo quisiera seguir manteniéndolo vivo. Está muerto. Solo estoy cargando con su cuerpo, porque la vida ya se fue. Y la verdad que cargar con muertos pesa mucho.

Creía que solo nos enamorábamos una vez en la vida. Que ningún amor podía ser como el primero. Y es cierto, como ese no habrá ninguno más.

Pero que maravilla poder descubrir que siempre puedes volver a empezar, a enamorarte otra vez, con más fuerza y pasión que antes, porque ahora has renacido, y llevas contigo la fuerza de aquel que ha caído y se ha vuelto a levantar.

Así que poco importa quien fue el primero, o el último, lo importante es vivir.

Siempre es la primera vez.

Creía que me había hecho mayor y que ya no tenía la oportunidad de hacer las cosas que me hubiera gustado hacer cuando era niño y no pude.

Que nunca podría cumplir mis sueños porque en su momento perdí la oportunidad.

No importa. Siempre soy niño. Siempre puedo aprovechar esta oportunidad.

La vida siempre brinda una nueva oportunidad. Cambia la forma, pero siempre vuelve a salir el sol.

Soy un niño enamorado de la vida, que en su día no supo hacer los duelos y cerrar los ciclos, y creyó que avanzaba en el tiempo, cargado de mochilas de experiencias y recuerdos.

Me ahogué en mis propios recuerdos. Me ahogué con mi propia agua.

Pero más que vivir, fui muriendo. Hasta que ya no me quedaba nada de vida y caí, me desmoroné.

Hoy, me he vuelto a levantar.

Hoy me he vuelto a enamorar, pero esta vez sin miedo.

Hoy he vuelto a jugar.

Hoy he vuelto a vivir.

Gracias.

Si te arrancan al niño, que llevamos por dentro,
Si te quitan la teta y te cambian de cuento
No te tragues la pena, porque no estamos muertos
Llegaremos a tiempo, llegaremos a tiempo.

Si te anclaran las alas, en el muelle del viento
Yo te espero un segundo en la orilla del tiempo
Llegarás cuando vayas más allá del intento
Llegaremos a tiempo, llegaremos a tiempo

Si te abrazan las paredes desabrocha el corazón
No permitas que te anuden la respiración
No te quedes aguardando a que pinte la ocasión
Que la vida son dos trazos y un borrón.

Tengo miedo que se rompa la esperanza
Que la libertad se quede sin alas
Tengo miedo que haya un día sin mañana
Tengo miedo de que el miedo, te eche un pulso y pueda más
No te rindas no te sientes a esperar.

Si robaran el mapa del país de los sueños
Siempre queda el camino que te late por dentro
Si te caes te levantas, si te arrimas te espero
Llegaremos a tiempo, llegaremos a tiempo.

Mejor lento que parado, desabrocha el corazón
No permitas que te anuden la imaginación
No te quedes aguardando a que pinte la ocasión
Que la vida son dos trazos y un borrón.

Tengo miedo que se rompa la esperanza
Que la libertad se quede sin alas
Tengo miedo que haya un día sin mañana
Tengo miedo de que el miedo te eche un pulso y pueda más
No te rindas no te sientes a esperar.

Sólo pueden contigo, si te acabas rindiendo
Si disparan por fuera y te matan por dentro
Llegarás cuando vayas, más allá del intento
Llegaremos a tiempo, llegaremos a tiempo.

Sólo pueden contigo, si te acabas rindiendo
Si disparan por fuera y te matan por dentro
Llegarás cuando vayas, más allá del intento
Llegaremos a tiempo, llegaremos a tiempo

Rosana. Llegaremos a tiempo.