Ciclos

El amor contiene al deseo y el deseo contiene al amor. El amor se renueva a sí mismo a través del deseo. El deseo se completa a sí mismo a través del amor.

El deseo es la madera que vamos añadiendo a la hoguera, para que no se apague. El deseo aporta frescura y vida al amor.

Todo empieza y todo termina. Cuando algo nace esta destinado a morir.

Todo encuentro lleva un desencuentro.

Es la misma vida renovándose.

No podemos permanecer para siempre en un mismo ciclo. Se agota la chispa.

Necesitamos del reposo, tanto como de la actividad. El exceso de uno se compensa en el otro. La vida es una balanza.

Es importante saber cerrar las cosas, al igual que abrirlas. No podemos permanecer siempre enganchados a algo. Hay que dejar lugar al misterio y la incertidumbre, el lugar donde todo se regenera y se recicla la vida.

En el misterio hacemos composta de lo que hemos vivido, entregamos nuestras experiencias a través de sentirlas y dejarlas ir para que pueda surgir algo nuevo, original.

De lo contrario, permanecemos repitiendo siempre los mismos patrones y escenarios. Enfermamos, acumulando emociones pendientes de vivir.

Acumulamos muerte, y por consiguiente morimos.

Dejamos ir lo superfluo, lo esencial siempre permanece. Dejamos ir la imagen de la persona, pero no la relación que tenemos con ella, pues eso somos, no podemos dejar ir lo que somos.

Se va la persona, para volver renovada y recargada de amor. Nuestra relación se renueva en cada separación, porque la separación es solo ilusoria, estamos siempre juntos.

Cada encuentro es nuestro primer encuentro y también el último.

Cada amanecer es nuestro renacer y cada anochecer nuestra muerte.

No nos llevaremos nada de este mundo. Todo se nos da y debemos devolverlo a la gran madre. Ella nos volverá a proveer.

El amor es eso, la promesa de que en el vacío se regenera todo, de que hay algo que no podemos ver, pero sí sentir que hace que todo vuelva a brotar a su debido tiempo.

Y en ese sentir estamos unidos. Unidos por la promesa de amarnos.

Así podemos soltarnos, reconocer nuestra esencia, y sentir eso que nos une siempre.