Opacar

Nos llenamos de orgullo al hablar del amor, de la felicidad, y sin embargo, pocos conocen ese estado.

Y no hablo de momentos fugaces de falsa felicidad o falso amor. Para mí el amor, la felicidad, la dicha, son estados connaturales al ser, no estados transitorios o emociones temporales.

Sucede que nos hemos creído durante mucho tiempo el cuento, y la balanza se ha inclinado de forma desigual, cargando mucho peso sobre un extremo.

Como nunca hemos abrazado lo que tanto temenos, hemos idealizado el extremo completamentario, anhelando su conquista.

Lo que llamamos felicidad es el cúmulo de reacciones a esta, igual que el amor, que la dicha.

Vivimos en base al miedo, así que todo lo que vivimos está filtrado por esa emoción. Todo nuestro mundo está determinado por él.

El miedo solo puede reaccionar, buscando amenazas e interpretando el mundo en base a su supervivencia.

No hay que opacar, superar, trascender o iluminar la oscuridad.

No hay que ser, alcanzar la felicidad

No hay que conseguir o alcanzar el amor que nos falta, tener amor propio o un amor que nos ilumine.

Somos nuestro propio sol.

En la oscuridad encontrarás la luz.

En la infelicidad encontrarás la felicidad.

En el rechazo, en el desamor, en el vacío encontrarás el amor.

Todo ya está aquí. En este instante. Abrazalo. La vida, tu vida te está esperando.

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