Matrimonio

El matrimonio que conocemos tiene poco valor.

La promesa de amor eterno surge de dentro y no necesita confirmación, porque ya está confirmada.

La confirmación, desconfirma.

Porque la misma confirmación lleva a una desconfianza, a querer asegurar algo que en nuestro interior no está del todo claro. Entonces buscamos esa certeza fuera de nosotros.

Si no, ¿para que asegurar, confirmar, aquello que no da lugar a duda?

Cuando sabes que amas a esa persona y quieres compartir tu vida con ella, ¿para que necesitas alguien que venga a dar fe de ello?

Si no hay nadie que pueda dar más fe que tú.

Si toda la vida es un instante, y un instante es para siempre, ¿cuál es tu miedo?

Quizás es que sientes tanto miedo de desaparecer, que buscas una póliza de seguros, un seguro de vida, para que alguien te devuelva tu reflejo de por vida y así evites tener que abrazar lo que tanto temes, tu propia insignificancia, tu muerte.

Si no puedes comprometerte contigo mismo, con lo que sientes, no puedes comprometerte con nadie.

Tu compromiso, tu palabra no vale nada.

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