Coste y valor

Dado que nuestro nacimiento supone un esfuerzo para nuestra madre, nuestra vida se moldea en función de esa primera emoción de dolor.

Venir a la vida está asociado a dolor, a esfuerzo, más que a un placer y un regalo.

Esa emoción queda varada en el inconsciente moldeando nuestra vida y creando el engaño.

Confundimos coste y valor, porque vivimos en función de lo que nos cuestan las cosas. A más costo, más valor le damos.

Así funciona la mente, y por consiguiente el sistema, que es un reflejo de nuestra mentalidad.

El silencio, el sol, una sonrisa, la belleza de una flor, el canto de los pájaros, la brisa del viento, el agua de la lluvia que cae, el calor de un abrazo, una mano amiga, alguien que escucha…

Todo eso tiene mucho valor y muy poco coste.

No podemos entender desde una perspectiva racional, que algo que nos llega de forma gratuïta tenga valor, entonces de algún modo necesitamos esforzarnos, hacer algo, para darle valor.

Así, solo convertimos la vida en un deber, en un sacrificio constante, a base de esfuerzo, trabajo, represión.

Eso es lo que hemos aprendido, a lo largo de nuestra historia como humanidad, que la vida es sufrimiento, un camino de lágrimas, castigarse, vivir negando nuestros sentimientos y necesidades.

Y de vez en cuando, disfrutar de algo.

Visto está que la semana laboral para los que tienen la suerte de tener una jornada “estándar”: tiene 5 días laborales y 2 de fiesta. El esfuerzo, la obligación, el deber, es mayor que el placer.

Pero, ¿y si vemos un poquito más allá?

¿Y si disfrutamos de nuestro trabajo como una forma de servir a la vida por placer de servir?. Y en ese placer, ella nos regala todo cuanto necesitamos.

En vez de trabajar para llenar algo.

La nevera, la cuenta, el estómago, el armario de ropa, nuestra importancia personal, tener un lugar en el mundo, un nombre…

Y si dejamos de esforzarnos tanto para ser algo. Y nos damos cuenta que ya somos. Que ya lo tenemos todo aquí, delante de nuestros ojos.

Que vivimos inventando necesidades para no ver lo que ya está. Que la carencia es un INVENTO.

Un invento del que se nutre la mente, para constantemente crear ideas, pensamientos, para que así siempre nos falte algo. Es lo que hacen los sistemas económicos, se alimentan de nuestra hambre.

Entregamos nuestra vida cada día al vacío, perdemos nuestra energía, entregandola al limbo. Vivimos fragmentados.

Entregamos nuestra energía a trabajos de mierda, relaciones de mierda, y vidas de mierda. Creando mierda. Sí. Pero esa mierda, la has creado tú. No vayas a buscar un papá que te salve. No vayas a buscar a alguien a quien encalomar el marrón.

No hay culpables.

No es necesario que vayas a buscar un psicólogo que te consuele, alguien que te de un par de caricias y te diga pobrecito. A Dios, o una pena de cárcel, para redimir, y evitar sentir el dolor de vivir enajenado.

Búscate a ti y empieza a trabajar. A reunirte con lo que eres.

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