Enamorado de la vida

¿No es el enamoramiento el estado natural de la vida?

Mis padres me enseñaron la clave de la vida. Estar enamorado.

No es un amor, una ilusión, un sueño dirigido hacia algo. Un amor como el de la luna, que no tiene luz propia y refleja la luz del sol.

Es un amor como el del sol, que cada mañana irradia su luz y brillo hacia todos los lugares. Por placer, porque eso es, porque si no lo hiciera moriría, se oscurecería.

Irradia porque su naturaleza es irradiar. Transmitir su luz y amor.

No irradia para algo, con una finalidad. Irradiar, transmitir es la finalidad en sí misma.

Es una ilusión, un deseo ferviente de vida, un pulso constante irrefrenable.

El amor del sol es un amor que no se deja opacar por las nubes. Irradia a través de éstas. No necesita apartar las nubes. Las acepta, tal como vinieron se irán. Querer apartar las nubes es una forma de violencia.

Las nubes son todas esas emociones, que vivimos a diario. Y que en ocasiones nos llevan a perder la fe en la vida, en nosotros. Experiencias que nos hacen temblar, que nos ponen a prueba.

Pero son solo eso, experiencias. Lo que vives es una experiencia, que enriquece quien tu eres. Pero que no te hace ser, porque tu ya eres. Te enriquece. Tu estás más allá de la experiencia.

Dejar de estar enamorado es, morir. Perder la ilusión, la fe, dejar de soñar. Es oscurecerse, perder la luz propia.

Me declaro profundamente enamorado.

Estar enamorado es descubrir lo bella que es la vida.

Estar enamorado es, confundir las noches con los días.

Estar enamorado es, vivir con el corazón desnudo.

Estar enamorado es, caminar con alas por el mundo.

Estar enamorado es, ignorar el tiempo y su medida.

Estar enamorado es, contemplar la vida desde arriba.

Estar enamorado es, divisar la estrella más pequeña.

Estar enamorado es, ignorar la muerte y la tristeza.

Estar enamorado es, ver el mar con árboles y rosas.

Estar enamorado es, respirar el aire más profundo.

Estar enamorado es, confundir lo mio con lo tuyo.

Estar enamorado es, confundir el cuerpo con el alma.

Enamorado de la vida. De mi vida.

Jugar en el sentido profundo es lo esencial, porque el juego es ser sin finalidad, en el juego nos damos cuenta de que no hay nada más aparte de belleza en la vida.


La gente que tiene una finalidad y que piensa que la vida es seria no puede jugar: está llevando a cabo cosas importantes.


Cuando me doy cuenta de que la esencia de las cosas es el juego, que no tengo nada que lograr, mi vida es perfecta; ahí el juego ha tomado todo su sentido. Me doy cuenta de que las reglas dictadas eran cuentos. Las reglas han permitido el juego.


Lo importante es jugar.
Éric Baret

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