Las flores

Cuando arrancas una flor y la haces tuya, destruyes su belleza y también la tuya.

Así el mundo pierde una flor, pero tu también la pierdes, porque destruyes tu esencia.

Deja que el mundo pueda observar y disfrutar de las flores, si tu también quieres disfrutar de ellas.

Deja que el mundo pueda disfrutar de las sonrisas, los labios ardientes y los cuerpos explosivos. No los hagas tuyos, o caerás en tu propia desgracia.

Cuida tu flor, pero no la ahogues, ni le arranques su belleza.

Hazlo como buen jardinero, que cuida de sus rosas, amando sus espinas.

El amor es una flor.

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