Dicha

Siempre viví pensando que si era feliz, las personas de mi alrededor me iban a rechazar por ser feliz. Y ya nadie querría estar conmigo. Sentía mucho miedo. Creía que la felicidad no era para mi.

De hecho, las personas se apartaban, para mostrarme mi infelicidad. Pero yo creía que esa era mi condición. En realidad nadie se apartaba, solo me mostraban el rechazo que me hacía a mi mismo por creerme infeliz.

Un día, la vida me invitó a despedirme de todo aquello con lo que me había identificado y abrazar mi deseo.

Antes tenía todo lo que deseaba y era treemendamente pobre.

Ahora no tengo nada y soy tremendamente feliz.

Antes me embriagaba la desdicha de perderlo todo y el miedo a no ser suficiente.

Hoy me acompaña la vida y el gozo impagable de estar junto a mi.

Ayer me temía. Hoy me conozco.

Ayer me rechazaba. Hoy me abrazo.

Ayer lloraba, me quejaba, pedía y mendigaba.

Ayer vivía preso del tiempo, las circunstancias y las personas.

Hoy simplemente doy gracias, a lo que llega y a lo que se va.

Hoy reconozco la vida que subyace en mi, el legado de mi linaje y la fuerza de mi corazón.

Hoy, ayer, y siempre, en este infinito instante. Gracias.

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