Libertad

¿Es más importante, alguien que salva una vida que alguien que poda un árbol?

Importancia relativa.

¿Hay alguien que salve vidas?

¿Existe algo llamado vida?

¿Hay algo que pueda tener importancia?

Solo existe la conciencia del que salva o del que poda, nada más. No hay nadie salvando nada ni podando nada.

En un determinado momento estoy curando una herida, en otro momento estoy podando una planta, en otro momento estoy dando una conferencia, nada ha cambiado en realidad, soy lo mismo.

Si me identifico con lo que hago, entonces estoy atrapado en la forma.

La vida es mucho más rica y libre que la forma que toman mis pensamientos, mis actos.

No hay una verdad absoluta. No hay una respuesta definitiva. Hay una respuesta para este momento, que puede cambiar en otro momento. La vida se renueva a cada instante.

En un determinado instante puede ser útil un bisturí y en otro una pala. No puedo hacer servir el bisturí para todo porque estaré cojo.

Es un sacrilegio acompañar la palabra ser de otras palabras, soy y ya está. Sin más. El ser es completo a cada instante, en cada lugar, en cada situación.

Los macarrones no necesitan salsa. La salsa a menudo encubre el macarrón.

¿Tanto hemos cambiado y evolucionado?

No hay cambio, ni evolución. Son un invento.

Los arquetipos y figuras de referencia que usaban hace 2000 años siguen siendo los mismos que usamos ahora. Ha cambiado el escenario, la vestimenta, pero el trasfondo es el mismo.

En la época romana íbamos a ver a gladiadores, y disfrutábamos del circo romano. Ahora las personas van al fútbol, o se pasan la vida delante de un teléfono móvil.

Seguimos depositando nuestra vida en una figura mental. Algún famoso, futbolista, tenista, político de turno, un músico, pintor, actor, el guru de la esquina, el sacerdote, la monja, cualquier personaje nos vale para calmar nuestro ansiado miedo.

Los hércules de antaño siguen estando vivos en esta sociedad.

Andamos por la vida como niños buscando padres y madres, figuras heroicas que acojan todo nuestra inconsciencia.

Y nos creemos más sabios y grandes que la vida.

Qué ilusos.

La vida en sí es el más maravilloso cuento de hadas.

Hans Christian Anderden

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