Patriarcado

Fui criado por una cultura que promueve la dominación, la violencia, la explotación, la sumisión. Pero yo también he sido víctima de esa cultura. No por ser hombre he tenido una vida fácil. Cuando algo nos oprime, nos oprime a todos, pues en mi interior también habitan todas las mujeres. No hay que olvidar que fue mi madre quien me dió la vida, me amamantó y me cuidó, como mujer bajo un yugo patriarcal, pero mujer al fin y al cabo.

No hay culpables y víctimas, simplemente esto nos hace daño a todos. Vivir con un corazón escindido provoca dolor y ese dolor se manifiesta en forma de violencia. Dejar de promover sistemas que conllevan violencia y dejar de ser embajadores y promotores, guardianes de ésta. Hay otra manera de funcionar. Tiene que haberla.

Despertemos, quitemos el velo que nos envuelve y nos domestica. Hemos domado nuestros instintos. Se han hecho con nuestro poder.

Vivimos como niños atolondrados, atontados, entretenidos con juguetes que no nos llevan a ningún lado. Infelices, incompletos y vacíos.

Consumimos y devoramos imágenes, productos, vínculos.

Hemos conquistado nuestros cuerpos con nuestra mente, viviendo tan alejados de ellos… Nos sentimos tan ajenos. No sabemos quién somos.

No sé cual es la solución, pero lo que siento es que ésta no puede venir de alienar, separar lo que soy, lo que somos en esencia. Un único corazón, mi naturaleza única, es ser hombre y mujer. Masculino y femenino. No puedo dejar nada. Porque cuando dejo me escindo y siento dolor.

Recuerda, y mírame con compasión, soy hombre, y cargo con toda la sombra de todo aquello que los hombres anteriores a mi hicieron, de todo el daño que causaron. Está bien, lo acepto, me hago cargo de ello, mi tarea es honrar de donde vengo aunque sea doloroso y ahora que tengo la oportunidad de hacerlo diferente, llevar a cabo mi tarea. Acepto que te cueste verme más alla de mi forma, a mi también me cuesta mirarte. Mirarte más allá de un vaso contenedor de mis frustraciones infantiles reprimidas, de mis afectos no obtenidos y ilusiones truncadas. Lo siento.

Me gustaría decirte que…

No soy el enemigo.

No soy el opresor.

No tengo intención de herirte, hacerte daño o causar ningún tipo de dolor.

No he venido a robarte, ni quitarte nada, ni tu dignidad, ni poder personal, ni tu vida.

No tienes que sacrificarte por mi, protegerte, engañarme o engañarte, esconderte.

Porque soy tu compañero de viaje, soy tu aliado.

He venido a apoyarte. A acompañarte, a sostenerte emocional, física y cómo me sea posible.

He venido a respetarte. Respetar la divinidad que hay en ti y tu singularidad.

Porque yo también he vivido oprimido durante muchos años. Mutilando mis sentimientos y instintos, sometiéndome a mi propio verdugo interior. Castigándome y sufriendo por amar a mis amigos y no poderles expresar mi amor. Teniendo sentimientos y solo poder manifestarlo bajo formas determinadas que rozaban el absurdo.

Porque yo también he sido contribuyente en este sistema de dominación y violación. Castigando y sometiendo a mujeres, a mis compañeras de vida y de alma. De espíritu. Como un conquistador que cree que el mundo es suyo y puede poblar territorios en su nombre, así me creí yo.

Porque ya lo dicen…

Cuando separamos lo que se ha de unir creamos caminos de devastación.

A todas las personas que he herido, hombres y mujeres, os pido perdón, por conquistar espacios y territorios que no eran míos. Por someternos, por haber pretendido ser algo, apartado del origen. Nada es mío. Nada me pertenece. Todo forma parte de algo mucho mayor que yo, y yo, tu, y todos formamos parte de ello.

Y hoy, aquí sentado, abierto a la vida y a todas sus manifestaciones, digo basta. Basta de obediencia ciega. Ya no tienes poder sobre mí. Ahora soy soberano de mi vida. Y no tengo necesidad de obedecer a leyes y normas rígidas que atentan contra mi esencia. Ahora elijo seguir a mi corazón. Ahora me sostengo sobre mis propias leyes. Ahora, honro mi vida y a todo mi linaje. Honro todos/as los/las hombres y mujeres. Honro su dolor y la poderosa alquimia de un corazón en sintonia con la vida. Os doy espacio en mi corazón, os acojo. Os llevo conmigo. Os amo.

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